miércoles, 29 de agosto de 2012

No.9 Curiosidades que matan


Esa noche de fiesta me condujo a experimentar miles de sensaciones sin tener claramente cada una de ellas y además la música hizo que mi mente se encontrara en éxtasis y llena de euforia. En ese momento no tenía noción del tiempo. Junto a esa alegría, emoción y el sudor que recorría mi cuerpo, estaba una misteriosa mujer que muchas veces se me acercó, pero no pude descifrar lo que me decía, era un idioma desconocido para mí y me generó gran curiosidad esa esbelta dama tan particular, tan atractiva como aquellas figuras de porcelana.

He pasado varios días pensando en la mujer misteriosa y en los sonidos tan bohemios que salían de su sobresaliente boca, de tanto pensar mi mente no soporta más enredos y no tengo más remedio que ir al lugar donde pasé esa noche para conseguir alguna información sobre ella, la que en algún momento se convertiría en mi mayor obsesión. Luego de haber ido a dicho lugar y beberme unos tragos de whisky, decido devolverme a mi casa para recostarme y observar detalladamente las fotos que me regaló Rocío, la mesera. Desde aquella vez me relacioné seguidamente con Rocío, me inspiraba un aire de pureza y tranquilidad, virgen como la mismísima María, pero aventurera como cazador en busca de su presa. En esos días dejé de preocuparme por la dama de la voz inconfundible y pase a ser el compañero de interminables caminatas al lado de Rocío de un lado de la cuidad para otro. A pesar de su inocencia tenía un gran carácter para decidir que le convendría, se veía muy decidida por lo que hacía, pero no pasó mucho tiempo antes de que un infortunio le cobrara la vida.

Llevo dos semanas sin saber qué le ocurre a Rocío, he intentado hablarle y que me diga qué es lo que le pasa, pero no logro saberlo, ella se mantiene misteriosa y no da ningún signo de querer revelar lo que ocurre. No me siento bien sabiendo que está mal, pero el recuerdo de la dama de porcelana hace que mi búsqueda por ella vuelva a ser mi prioridad. No tengo algo más en que pensar, solo en esa noche, esa sensación, esa curiosidad que no es una cualquiera y ese rigor que sentí cuando la misteriosa mano rozó mi cuerpo. No me pareció significante ese suceso, pero a esta altura no puedo dejar pasar ningún detalle por alto y mucho menos siendo esa bella mujer la que más anhelo. Nada me puede frenar, ni el sueño ni cualquier distracción, en la mayor búsqueda de mi vida. Paso horas sentado enfrente a mi escritorio ya bastante viejo lleno de papeles, fotografías y toda la información que he podido obtener, que por cierto no ha sido de mucha ayuda, pero cada vez que reviso el cajón del escritorio, me detengo a leer las cartas que me envió Rocío en esos tiempos que tanto hablábamos y siempre me pregunto cuál es el motivo de su ausencia, temo que haya alguna relación entre Rocío y la bella mujer porque a la vez que quiero saber quién es y acercarme a ella, también presiento que no fue casualidad que me encontrará con ella esa noche, en ese lugar específico y que la única persona que me haya podido dar información fuera Rocío.

El sufrimiento de Rocío me preocupa cada vez más, pude hablar un rato con ella y me dijo que su vida no andaba bien, no se sentía cómoda como estaba, le noté el miedo que sentía cuando hablaba, fue como si ella quisiera que yo supiera que algo ocurre pero no me lo pudiera contar, todo es un maldito misterio que lo tendré que resolver sin importar lo que suceda y es que no puedo parar, es una enfermedad que me carcome y me deja en las oscuras calles de la incertidumbre. Siempre me pregunto si todo fue parte de un plan, aquella mujer me sedujo de forma extraña para yo ir en busca de ella y Rocío es su cómplice, pero el motivo y el por qué de aquel plan hipotético no se me ocurren. En mi vida no había hecho ningún enemigo y eso es lo que me tiene preocupado, si mis propios amigos irían en contra mía, qué gracia hubo en haberlos conocido.

Un afiche y un reloj es lo que encontré en mi apartamento después de intentar localizar a mi única vía hacia esa noche en el bar. El afiche era de un puerto en las afueras de la ciudad y en su reverso tenía escrito una palabra que dio esperanzas a mi curiosidad: -S O L O-. El reloj no funcionaba, pero sus manecillas marcaban las 5:40 y tenía inscrito atrás el día 24 de Octubre.

Cansado de no tener pistas concretas decidí embarcarme en ese viaje, corto aunque excitante ya para mí. El día anterior al acordado en el reloj desconocido empaqué mis cosas y salí rumbo al puerto, que días antes lo había ubicado en el mapa que llevaba en el maletín, para intentar descifrar el misterio que nunca se despejo en mi cabeza desde la primera noche que estuve en el bar. ¿A quién veré en aquel lugar? ¿Rocío? ¿La mujer misteriosa?, estas preguntas predominaron mis pensamientos todo el viaje hasta el momento en que me presente a la “cita” a ciegas y me lleve una enorme sorpresa.


-Capitán Díaz, acabo de llegar del muelle 23 y vengo con el reporte del homicidio.- Déjelo en mi escritorio, Rodríguez, ya me encargaré de ello.
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Reporte Informe Policial.
S
e encuentra un cadáver, previamente ahorcado, que yace en las aguas del muelle 23, recién muerto con un rastro de sangre que baja desde el río y una carta, posiblemente suicida, con el siguiente contenido:
“¿Recuerdas el momento en Roma, que me echaste, me dejaste y luego te fuiste con esa zorra? Claro que no te acuerdas, estabas en las drogas, además de borracho, y no tenías la mínima idea de como era su físico… Pues bueno, mientras leas esto, yo te lo haré saber. 
[…] Desde ese último encuentro entre los dos, último sólo para ti, me di por muerta. Pero aquí y en este instante, tú y yo nos liberaremos de la prisión, del martirio de la separación, en que nos encontramos y estaremos juntos de nuevo eternamente, sin nada ni nadie para preocuparnos. Ah! por cierto, no podrías reconocerme ni aunque me vieras desnuda.”
Se esperan los resultados forenses para verificar la procedencia y los datos legales de la víctima mujer.
Agente George Rodríguez
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La “inocencia” que brillaba de ese cuerpo me dejó reconocerla, Rocío! “mientras leas esto, yo te lo haré saber”. Increíble como la persona con la que compartí tantos buenos momentos estuviera involucrada en mi vida pasada, pues desde ese viaje nunca más había mirado hacia atrás. No quería volver al pasado, a un amor que desaproveché por culpa de un placer no duradero y que conociendo a la mujer con la que conviví un tiempo, sabía que no iba a ser perdonado. Fue por eso que huí y lo deje todo, esperando que algún día el karma no me golpeará por detrás. Todo ese misterio llenó de basura mi cabeza, todo ese misterio ya lo conocía y, solo por dejarme llevar por la lujuria y diversión en aquel viaje a Roma, mi amada me ha dado una lección, lastimosamente trágica, de que si hay fidelidad hay amor y si se es infiel debes esperar lo súbito.


-Hay dos nuevas víctimas involucradas en el homicidio, Capitán. Al parecer este caso ya tiene su fondo, homicidio pasional seguido de un suicidio.-


Tres cadáveres y una carta, dos de ellos abrazados en su lecho de muerte para así en este mundo terminar juntos, justo como ella siempre lo quiso.

Andrés García Acosta.

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