miércoles, 4 de abril de 2012

No.8 Aquí no estarás


En ese momento te pensé, trate de recordarnos, pero no fui capaz. No lo entiendo, si se supone que al pensarte debería recordarte y por el contrario, ese pensamiento nunca fue un recuerdo, allí no tuve memoria.

¿Será que te olvide? o ¿será que aquí no te quiero tener?. Si fue que te olvidé entonces aquí no quiero que estés, pero si no te quiero tener es porque nunca he dejado de pensarte y mucho menos olvidarte. De cualquier manera sé que ya no es igual, sé que aquí no estarás y en eso no quiero pensar. Todo en la vida tiene su ciclo y hay que seguir con lo nuevo que se nos presenta, tú fuiste uno y por eso ya quedaste atrás, encontrarme ya nunca lo harás.


Andrés García Acosta.

(última modificación: 07/10/2011)

No.7 Entenderte


Entenderte,
Cómo entenderte si no quiero perderte. Lejos te siento, pero entenderme prefiero.

Cómo entenderme si no quiero perderme. No sé como me siento, pero estar al lado tuyo prefiero.

Y si te quiero y no te tengo, no queda más remedio que aferrarme a los recuerdos, porque son estos los que nunca cambian aunque tú lo hagas.


Andrés García Acosta.

(última modificación: 06/30/2011)

No.6 Por qué


Son muchas noches pensativas, llenas de ideas y todas entrelazadas, en las que tu imagen aparece en mí, entre deseos y confusiones estás tú. No encuentro la razón del por qué, siento que te tengo y a la vez que te alejo de mi vida, ¿serán mis actos?, es lo más probable, después de tu llegada no soy el mismo. Todos esos cambios en mí fueron para que tú lo notaras, te sintieras especial y supieras que era yo el que hubiera hecho lo que fuera por verte feliz. Ahora no sé qué pensar respecto a ello, mi mente da muchas vueltas y no estoy apto para ser concreto, has complicado mi vida y me ha quedado difícil tomar decisiones sabiendo que todas giran alrededor tuyo. Fuiste especial, me confundiste y terminaste llenándome la cabeza de basura, pero no te desprecio y nunca lo haré, lo único que quiero es volver a ser como antes y la forma de hacerlo lamentablemente te involucra, ya no te necesito.


Por cierto, mencioné un por qué, y es de mi ingenuidad a la hora de tratar con personas como tú. ¿Por qué todo tiene que ser para ti?



Andrés García Acosta.

(última modificación: 03/02/2011)

No.5 San Valentín


Un día de anhelos, sentimientos y muchos pensamientos.
Queremos lo que no tenemos,
pero a otro arrebatárselo no podemos.
La soledad se convierte en nuestra única amiga,
amiga mental que no se separa
y la única fiel a lo que nos depara.

Feliz día de San Valentín


Andrés García Acosta.

(última modificación: 02/14/2011)



No.4 No te detengas

Me detengo a pedir deseos, ¿se cumplirán? no lo sé..
Me detengo a pensar en el destino, ¿existirá? no lo sé..
Me detengo a planear mi futuro, ¿sucederá? no lo sé..
Me detengo por saber la verdad, ¿la sabré? no lo sé..
Me detengo para descubrirme, ¿lo lograré? no lo sé..

No te detengas, vive tu vida, disfruta el presente, que lo que llegará tal vez durará por siempre.

Y si me detengo es porque no sé la fortuna que tengo al tenerte a mi lado.


Andrés García Acosta.

(última modificación: 02/09/2011)

No.3 Confianza


La confianza es algo especial que no se le tiene a cualquiera, difícil de construir y fácil de derrumbar, muchas personas la mencionan sin saber que se tienen miles de cosas en cuenta y lo mucho que hay involucrado. Comencé así para que lo tengan en cuenta en la siguiente historia:

“Era un dos de Marzo y me levanté algo emocionado por lo que esperaba de ese día, lo primero que hice fue ir a un café-internet y entrar al chat para hablar con alguien en especial, le había confiado algo grande y estaba seguro que iba a cumplir. Pasaron 3 horas y no supe nada de él, por cierto era mi mejor amigo, recibí varias llamadas pero nada fuera de lo normal y no les di mucha importancia por anhelar tanto esa promesa que me cumplirían. Lo primero que supe de él fue que la noche anterior no amaneció en su casa, pero no me dijeron en donde se quedó, quizás no quería hablar conmigo hasta verme en persona, no pensé nada malo de eso.”

No quiero alargarme en esto, por eso les cuento que la promesa era sobre llevarlo a vivir a Italia, la nación que más admiraba nuestro personaje.

“Tuve que ahorrar por al menos tres años y vender todas mis propiedades para poder irme, el resto él me lo daría y se encargaría de donde iba a vivir. Ya era hora de partir de mi ciudad natal, la dejaría por ir a cumplir mi sueño, tomo mis maletas junto con el tiquete para viajar y me dirijo al aeropuerto. Me encuentro en el avión y llevo dos horas allí bastante ansioso, para calmarme le pido la laptop al que iba a mi lado para revisar que todo estuviera en orden a donde iba a llegar. Estuve veinte minutos revisando mis cosas, pero nada salió a mi nombre, ni siquiera apareció la reservación que tenía en el hotel. Me demoré otros veinte minutos volviendo a revisar pero nada funcionó, al parecer iba a llegar a Italia con mis maletas, sin dinero y ni un lugar a donde ir. Fue en ese momento que se me cayó todo encima, por así decirlo, fui estafado por mi mejor amigo y en ningún momento dudé sobre él, pues estuvimos relacionados por cinco años y fueron muchas experiencias que hicieron que creyera en él para que me ayudara a mudarme a Italia. No pude creer que ese día sería un vagabundo más en ese país, ya no me alegraba por llegar, sinceramente no quise que el avión aterrizara para no enfrentar esa realidad tan cruda y desilusionante que estaba por vivir. Mi vida entera se vino abajo y tal vez ese día sea mi último cumpleaños, vivir un día más es para mí como para un pingüino es estar en el desierto. Si se cayó la confianza, que se caiga todo.”

Realmente desconcertante esta historia, la confianza no se trata de años vividos juntos o experiencias importantes, no sé lo que se necesite para que realmente haya confianza entre dos personas. Lo mejor es confiar en uno mismo y en nadie más para no recibir malas noticias y llevarse una desilusión.


Andrés García Acosta.

(última modificación: 06/04/2011)

No.2 ¿Un viaje sin fin?


Soy un hombre que le teme a la vida y más aún a la muerte, por eso trato de aferrarme a esos momentos que me hacen feliz y me hacen desear vivirlos por siempre, si tan solo fuéramos eternos sería más simple. No logro imaginarme por completo como sería vivir una eternidad pero aplaca el saber que algún día tengamos que partir de esta realidad.
No soy el único que carga con este pensamiento día tras día, eso lo sé con certeza. Miles de personas, incluyéndome, se preguntan que habrá más allá de la muerte y a dónde se dirigirán, desafortunadamente no hay un solo testimonio del que se tenga evidencia y todo lo demás son teorías que en ningún momento serán comprobadas.

Por decir me queda poco, la vida en este mundo es irreemplazable e invaluable, no sé por qué razón nos encontramos viviendo ésta odisea ni tengo el modo de sobrellevarla, pero de algo que si estoy completamente seguro es que la ausencia de los seres que amamos es realmente el mayor obstáculo para avanzar en este viaje, tristemente, sin un final feliz.  


Andrés García Acosta.

(última modificación: 02/09/2011)


No.1 Tú y yo


Desde la ventana de mi apartamento me encuentro solo y vacío pensando en cómo hubiera sido mi vida si tú todavía siguieras en este mundo. Entre ese ir y venir de pensamientos veo una pareja discutiendo en su habitación, los veo tristes, desesperados por encontrar una solución a su problema, quizá no sea tan grave como yo lo piense, tal vez sea una simple pelea que esté atormentando su relación, realmente no lo sé, pero veo allí reflejada la historia de nosotros dos. Recuerdo esos momentos en los que pensábamos llevar nuestra relación a un nivel mayor, construir la familia que deseábamos, criar a nuestros hijos a imagen y semejanza nuestra, dándoles las herramientas para que siguieran solo ese camino tan dulce y decorado que les daríamos, pero ahora que he tenido tiempo de analizar todo lo que queríamos, me he dado cuenta que los que más íbamos a sufrir éramos nosotros,  seriamos esos padres que poco les importan los sueños de sus hijos, y al ver que todo lo que elaboraríamos durante tanto tiempo no fuera a dar frutos por parte esos hijos, que serían los herederos de la fortuna familiar, y que tal vez ellos la echarían al vacío por ver que el camino hacia sus sueños y deseos se encuentra cerrado por culpa del trato tan egoísta de los que en algún momento pudimos ser tú y yo.

Horas después de estar sentado junto a la ventana, pensando en ti, me siento obligado a buscar mi álbum preferido, ese cuyo contenido me trae mucho más que recuerdos felices contigo, pues no me satisface solo tu imagen en mi mente y lo más cercano a tenerte a mi lado ese verte en esos viejos recortes de fotografías donde puedo vernos más jóvenes e ingenuos, tan llenos de amor. Si tan solo pudiera tomarte en mis brazos como lo hago con estas fotografías, no me hace bien pensar en ti, pero me pierdo una vez más en mis pensamientos contigo en mis brazos. Son esos momentos en los que me permito pensarte y regresar a aquellos días en los que disfrutábamos cada instante que vivíamos juntos, éramos inseparables, no había algo superior a la muerte que nos pudiera detener, allí en ese tiempo simplemente estábamos tú y yo. De nuevo regreso a la realidad y noto que por mi mejilla se desliza una lagrima, esa pequeña gota que demuestra mi felicidad por los momentos vividos al lado tuyo, pero al mismo tiempo me dice que tú deberías estar aquí mismo, que no tenias por qué haberte ido por culpa de ese accidente, esos tragos de más en aquel bar no debieron haber generado esa última despedida tan amarga que tuvimos, en la que con tu orgullo y junto a la ira que desaté fuiste rumbo a casa de tu madre. Fueron dos días tan vacíos sin saber de ti, estaba desesperado al saber que ignorabas mis llamadas y lo único que pude hacer fue ir a casa de tu madre, en el camino hacia allá me detuve a comprar unas pastillas para calmar mis ansias y a comprarte un ramo de rosas, tus preferidas. Al llegar a la casa, me mire en el espejo del auto para verificar que me veía bien y que estaba listo para enfrentarte. En la puerta me recibió tu madre con la cara ya tan arrugada pero que reflejaba una alegría al verme allí, al preguntarle por ti su cara cambió por completo, realmente comencé a preocuparme. Tuve que contarle lo que sucedió dos noches atrás para que entendiera lo que estaba pasando, parecía que no tenía idea de lo que le estaba hablando y pregunté si te encontrabas ahí, pero la respuesta no fue la esperada, esa noche de la discusión nadie volvió a saber de ti. Fue en ese momento que mi corazón se estremeció al saber que no te volvería a ver, que estaríamos separados físicamente por el resto de mi vida.

Fue ese momento el que cambió el rumbo de mi vida, no te tendría a mi lado, mi futuro se nubló y no sabía qué hacer, todos esos planes contigo se desvanecieron por completo. Fueron muchos años de crisis por no poder sentirte, pero todo ese tiempo me llevo a pensar que todo lo acabé yo, así que lo único que me queda por decir es que mi vida se acabó cuando terminamos tú y yo.


Andrés García Acosta.

(última modificación: 09/02/2011)