miércoles, 4 de abril de 2012

No.1 Tú y yo


Desde la ventana de mi apartamento me encuentro solo y vacío pensando en cómo hubiera sido mi vida si tú todavía siguieras en este mundo. Entre ese ir y venir de pensamientos veo una pareja discutiendo en su habitación, los veo tristes, desesperados por encontrar una solución a su problema, quizá no sea tan grave como yo lo piense, tal vez sea una simple pelea que esté atormentando su relación, realmente no lo sé, pero veo allí reflejada la historia de nosotros dos. Recuerdo esos momentos en los que pensábamos llevar nuestra relación a un nivel mayor, construir la familia que deseábamos, criar a nuestros hijos a imagen y semejanza nuestra, dándoles las herramientas para que siguieran solo ese camino tan dulce y decorado que les daríamos, pero ahora que he tenido tiempo de analizar todo lo que queríamos, me he dado cuenta que los que más íbamos a sufrir éramos nosotros,  seriamos esos padres que poco les importan los sueños de sus hijos, y al ver que todo lo que elaboraríamos durante tanto tiempo no fuera a dar frutos por parte esos hijos, que serían los herederos de la fortuna familiar, y que tal vez ellos la echarían al vacío por ver que el camino hacia sus sueños y deseos se encuentra cerrado por culpa del trato tan egoísta de los que en algún momento pudimos ser tú y yo.

Horas después de estar sentado junto a la ventana, pensando en ti, me siento obligado a buscar mi álbum preferido, ese cuyo contenido me trae mucho más que recuerdos felices contigo, pues no me satisface solo tu imagen en mi mente y lo más cercano a tenerte a mi lado ese verte en esos viejos recortes de fotografías donde puedo vernos más jóvenes e ingenuos, tan llenos de amor. Si tan solo pudiera tomarte en mis brazos como lo hago con estas fotografías, no me hace bien pensar en ti, pero me pierdo una vez más en mis pensamientos contigo en mis brazos. Son esos momentos en los que me permito pensarte y regresar a aquellos días en los que disfrutábamos cada instante que vivíamos juntos, éramos inseparables, no había algo superior a la muerte que nos pudiera detener, allí en ese tiempo simplemente estábamos tú y yo. De nuevo regreso a la realidad y noto que por mi mejilla se desliza una lagrima, esa pequeña gota que demuestra mi felicidad por los momentos vividos al lado tuyo, pero al mismo tiempo me dice que tú deberías estar aquí mismo, que no tenias por qué haberte ido por culpa de ese accidente, esos tragos de más en aquel bar no debieron haber generado esa última despedida tan amarga que tuvimos, en la que con tu orgullo y junto a la ira que desaté fuiste rumbo a casa de tu madre. Fueron dos días tan vacíos sin saber de ti, estaba desesperado al saber que ignorabas mis llamadas y lo único que pude hacer fue ir a casa de tu madre, en el camino hacia allá me detuve a comprar unas pastillas para calmar mis ansias y a comprarte un ramo de rosas, tus preferidas. Al llegar a la casa, me mire en el espejo del auto para verificar que me veía bien y que estaba listo para enfrentarte. En la puerta me recibió tu madre con la cara ya tan arrugada pero que reflejaba una alegría al verme allí, al preguntarle por ti su cara cambió por completo, realmente comencé a preocuparme. Tuve que contarle lo que sucedió dos noches atrás para que entendiera lo que estaba pasando, parecía que no tenía idea de lo que le estaba hablando y pregunté si te encontrabas ahí, pero la respuesta no fue la esperada, esa noche de la discusión nadie volvió a saber de ti. Fue en ese momento que mi corazón se estremeció al saber que no te volvería a ver, que estaríamos separados físicamente por el resto de mi vida.

Fue ese momento el que cambió el rumbo de mi vida, no te tendría a mi lado, mi futuro se nubló y no sabía qué hacer, todos esos planes contigo se desvanecieron por completo. Fueron muchos años de crisis por no poder sentirte, pero todo ese tiempo me llevo a pensar que todo lo acabé yo, así que lo único que me queda por decir es que mi vida se acabó cuando terminamos tú y yo.


Andrés García Acosta.

(última modificación: 09/02/2011)

No hay comentarios:

Publicar un comentario