La confianza es algo
especial que no se le tiene a cualquiera, difícil de construir y fácil de
derrumbar, muchas personas la mencionan sin saber que se tienen miles de cosas
en cuenta y lo mucho que hay involucrado. Comencé así para que lo tengan en
cuenta en la siguiente historia:
“Era un dos de Marzo y
me levanté algo emocionado por lo que esperaba de ese día, lo primero que hice
fue ir a un café-internet y entrar al chat para hablar con alguien en especial,
le había confiado algo grande y estaba seguro que iba a cumplir. Pasaron 3
horas y no supe nada de él, por cierto era mi mejor amigo, recibí varias
llamadas pero nada fuera de lo normal y no les di mucha importancia por anhelar
tanto esa promesa que me cumplirían. Lo primero que supe de él fue que la noche
anterior no amaneció en su casa, pero no me dijeron en donde se quedó, quizás
no quería hablar conmigo hasta verme en persona, no pensé nada malo de eso.”
No quiero alargarme en
esto, por eso les cuento que la promesa era sobre llevarlo a vivir a Italia, la
nación que más admiraba nuestro personaje.
“Tuve que ahorrar por al
menos tres años y vender todas mis propiedades para poder irme, el resto él me
lo daría y se encargaría de donde iba a vivir. Ya era hora de partir de mi
ciudad natal, la dejaría por ir a cumplir mi sueño, tomo mis maletas junto con
el tiquete para viajar y me dirijo al aeropuerto. Me encuentro en el avión y
llevo dos horas allí bastante ansioso, para calmarme le pido la laptop al que
iba a mi lado para revisar que todo estuviera en orden a donde iba a llegar.
Estuve veinte minutos revisando mis cosas, pero nada salió a mi nombre, ni
siquiera apareció la reservación que tenía en el hotel. Me demoré otros veinte
minutos volviendo a revisar pero nada funcionó, al parecer iba a llegar a
Italia con mis maletas, sin dinero y ni un lugar a donde ir. Fue en ese momento
que se me cayó todo encima, por así decirlo, fui estafado por mi mejor amigo y
en ningún momento dudé sobre él, pues estuvimos relacionados por cinco años y
fueron muchas experiencias que hicieron que creyera en él para que me ayudara a
mudarme a Italia. No pude creer que ese día sería un vagabundo más en ese país,
ya no me alegraba por llegar, sinceramente no quise que el avión aterrizara
para no enfrentar esa realidad tan cruda y desilusionante que estaba
por vivir. Mi vida entera se vino abajo y tal vez ese día sea mi último
cumpleaños, vivir un día más es para mí como para un pingüino es estar en el
desierto. Si se cayó la confianza, que se caiga todo.”
Realmente desconcertante
esta historia, la confianza no se trata de años vividos juntos o experiencias
importantes, no sé lo que se necesite para que realmente haya confianza entre
dos personas. Lo mejor es confiar en uno mismo y en nadie más para no recibir
malas noticias y llevarse una desilusión.
Andrés García Acosta.
(última modificación: 06/04/2011)
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