Son
muchas noches pensativas, llenas de ideas y todas entrelazadas, en las que tu
imagen aparece en mí, entre deseos y confusiones estás tú. No encuentro la
razón del por qué, siento que te tengo y a la vez que te alejo de mi vida,
¿serán mis actos?, es lo más probable, después de tu llegada no soy el mismo.
Todos esos cambios en mí fueron para que tú lo notaras, te sintieras especial y
supieras que era yo el que hubiera hecho lo que fuera por verte feliz. Ahora no
sé qué pensar respecto a ello, mi mente da muchas vueltas y no estoy apto para
ser concreto, has complicado mi vida y me ha quedado difícil tomar decisiones
sabiendo que todas giran alrededor tuyo. Fuiste especial, me confundiste y
terminaste llenándome la cabeza de basura, pero no te desprecio y nunca lo
haré, lo único que quiero es volver a ser como antes y la forma de hacerlo
lamentablemente te involucra, ya no te necesito.
Por
cierto, mencioné un por qué, y es de mi ingenuidad a la hora de tratar con
personas como tú. ¿Por qué todo tiene que ser para ti?
Andrés
García Acosta.
(última
modificación: 03/02/2011)
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